LOS MEJORES MAESTROS ENSEÑAN DESDE EL CORAZÓN NO DESDE LOS LIBROS by lorena monge - Profesor/a de inglés, frances y español para extra

LOS MEJORES MAESTROS ENSEÑAN DESDE EL CORAZÓN NO DESDE LOS LIBROS

Empecé el colegio con tres años recién cumplidos, el Sagrado Corazón de Jesús de Cervera de Pisuerga, no voy a decir que fui feliz, porque me costó un año la adaptación, pero si he de decir que la hermana Margarita hizo que esa experiencia fuera menos traumática.

Ella era magia, nos hablaba con una dulzura, tenía una paciencia infinita y una eterna sonrisa en la cara.

A lo largo de mis años de colegio, no tuve ningún referente que me marcara, pero al llegar al instituto, en 3º de E.S.O encontré a la mejor profesora que nadie podría tener, y la persona que me animó a ser quien soy hoy.

Flor, mi profe de lengua y literatura, era luz, era energía, era capaz de hacer de la lección más aburrida una fiesta, tal es así que 22 años después recuerdo la historia del Cid Campeador como si hubiera sido ayer cuando nos lo contaba, gesticulando, sonriendo, haciendo que no pudieras dejar de prestarle atención ni un solo segundo.

Al final del año, un día me llamó a una tutoría y me dijo, creo que deberías escribir, me encanta leer lo que escribes y creo que tienes mucho talento, y creo que serías una excelente profesora. Por aquel entonces yo era aventajada en sintaxis y a menudo se lo explicaba a mis compañeros, pero mi verdadera vocación era el periodismo, así que no le di demasiada importancia, pero si hice caso a sus consejos sobre escritura.

Unos años después, llegó Emilio, el profe de historia, ¡madre mía que potencia tenía aquel hombre!  En menos de diez minutos iba de Carlomagno a Napoleón recorriendo años de historia, pero nunca estudiar había sido tan divertido, las horas se quedaban cortas yo siempre quería más y más, no era brillante en su asignatura pero sí era su fan número uno.

Acabé el instituto, y tenía que decidir sobre mi futuro, barajé varias posibilidades y a pesar de que era el periodismo mi verdadera vocación, también me sentía muy frustrada por los profesores de inglés que había tenido y quería hacer algo que contribuyera a cambiar esa fobia que la mayoría de mis compañeros e incluso yo teníamos al inglés.

Me decidí a hacer magisterio, no sin tener que aguantar los comentarios simplistas acerca de esa carrera, que es para tontos, que magisterio lo estudian los que no valen para otra cosa, que solo pintamos y recortamos… todos esos comentarios la verdad es que me daban igual, yo estaba muy segura de lo que quería.

Comencé la andadura de la universidad, y me encantó todo lo que estudié pero mi verdadera vocación la desarrollé el primer día que me puse delante de mis alumnos, ese día mis dos grandes referentes estaban conmigo, intenté poner lo mejor de los dos en esa clase y conseguí ser la mejor versión de mí misma.

Para mi ser profesora, ha sido la mejor decisión de mi vida, no hay nada que me apasione más que dar clase, enseñar y aprender. Me gusta escuchar a mis alumnos, y sobre todo me gusta mucho disfrutar con lo que hago y ver que ellos también disfrutan, años después me di cuenta del papel tan importante que jugamos los profesores, cuando un profesor es bueno, lo llevas dentro toda la vida, pero de la misma forma cuando es malo, cuando te marca en algo negativo también está ahí dentro para toda la vida.

Como dijo Nelson Mandela “ La educación es  el alma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” cambiemos el mundo, hagamos del mundo un lugar mejor, ayudemos a nuestros alumnos a ser felices aprendiendo, a tener curiosidad, reforcemos de manera positiva su aprendizaje y dejemos que ellos cambien el mundo.

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