Las siete palancas para aprender un idioma by Radmila Gurkova - Profesora de inglés - Barcelona

Radmila Gurkova

Profesora de inglés

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Las siete palancas para aprender un idioma


 
  • Cada vez hablamos más del uso de big data e inteligencia artificial en educación, pero ¿cómo exactamente se materializan estos conceptos en el diseño de cursos de idiomas adaptados a las necesidades individuales de cada alumno? 

  • ¿Cómo un buen profesor y el refuerzo de un sistema informático nos pueden ayudar a acelerar el proceso de aprendizaje, respetando las  características individuales de cada persona?

 

Para dar respuesta a estas dos preguntas, recordemos una vez más cómo aprendemos un idioma y qué podemos hacer para ayudar a los alumnos a conseguir hablarlo mejor, más rápido y con mayor motivación. Nos ayudará entender qué elementos participan de la elaboración de contenidos pedagógicos para aprender idiomas y cómo los algoritmos de big data nos se inscriben en el proceso de enseñanza y aprendizaje. 

 

LAS 7 PALANCAS QUE NECESITA UN ALUMNO PARA EMPEZAR A HABLAR UN IDIOMA

 

Sin entrar en complejos análisis lingüísticos, veamos algunos conceptos fundamentales que se dan a la hora de aprender un idioma y de qué palancas nos servimos a la hora de enseñar. 

 
  1. Aprendemos siempre y aprendemos solos, pero con un profesor dotado de buenas herramientas aprendemos mejor

 

El ser humano posee la capacidad inherente de aprender idiomas y esto sucederá tarde o temprano si la persona tiene suficiente exposición a la lengua meta. 

El papel del docente, lejos de ser irrelevante por este hecho, es de suma importancia ya que puede proporcionar aquella valiosa ayuda que aporte calidad, motivación y aceleración del proceso de aprendizaje.

Un profesor bien preparado y usando herramientas potentes de almacenamiento del progreso individual de cada alumno, es capaz de guiar mejor, de reforzar sólo aquello que se necesita, de orientar y de ordenar los conocimientos de sus alumnos.

Sin esa herramienta, y sólo contando con un libro de texto, estaremos abocados a perpetuar modelos que conducían a unos resultados pobres y experiencias insatisfactorias de nuestros alumnos.

 
  1. Aumentar la exposición al idioma meta fuera de las clases con un profesor es el complemento perfecto a la clase particular

 

Al aumentar la exposición a la lengua meta, por muy caótica que ésta sea, conseguimos ese salto cualitativo que se traduce en mejores y más rápidos resultados. Mejor comprensión auditiva, mejor pronunciación, aumento de la capacidad de discernir diferentes acentos y variaciones regionales, riqueza de vocabulario y giros idiomáticos. Éste, por lo tanto, tiene que ser el consejo por excelencia que cada profesor de idiomas le pueda dar a sus alumnos, por encima de invertir en manuales de gramática y libros de texto. 

Lo que más te guste hacer, hazlo en la lengua meta que estás aprendiendo.

 
  1. La clase con un profesor es aquella exposición de calidad que nos ayuda a acelerar el aprendizaje

 

La clase con un profesor sigue siendo el pilar de la educación, por muy capaces que seamos de aprender solos. La diferencia está en el tipo de práctica o experiencia que el profesor ofrece. 

El profesor es la exposición de calidad que todo alumno necesita para acelerar el proceso de aprendizaje, si posee las herramientas adecuadas para hacerlo. Contrariamente a la creencia de que un buen libro de texto ayuda, creemos que un buen sistema apoyado en variedad de actividades estratégicamente estructuradas ayuda mejor. 

Con una herramienta precisa de registro de resultados conseguidos y generación de contenido personalizado, en 30 minutos de práctica de calidad con un profesor conseguimos mucho más que en una hora de clase con métodos más ortodoxos.

 

La exposición de calidad, de la mano de un profesor excelentemente preparado y empoderado con un sistema que le proporciona la información y el material que necesita, logra ofrecer la ayuda precisa en el momento adecuado. 

 
  1. Un sistema usando big data ayuda al profesor a acelerar el aprendizaje

 

Por muy ordenado que sea un profesor y lleve estricta cuenta de qué saben y qué no saben sus alumnos, en la práctica es difícil estar bien preparado sin el apoyo de un sistema que complemente y facilite al profesor los contenidos seleccionados en base a criterios de inputs previos. Aquí es donde nos servimos de big data o el almacenamiento informático de todo aquello que se ha marcado como contenido conseguido y consolidado y contenido aún no adquirido. 

 

Un sistema de aprendizaje que utilice big data ofrece al profesor en cada clase qué contenido debe reforzar y practicar para asegurar un progreso personalizado para cada estudiante.


  1. ¿Qué tres mecanismos que se activan al hablar una lengua y cómo practicarlos en la lengua meta?

 

Al interactuar en cualquier idioma, se activan tres mecanismos interconectados que nos permiten formular una idea coherente de manera verbal. Necesitamos vestir nuestros pensamientos de palabras (vocabulario), de manera ordenada (estructuras gramaticales) para un propósito comunicativo (idea o tema que queremos expresar).

Siguiendo esta tricotomía, una clase de idiomas tiene que incorporar estas tres vertientes, representadas por actividades de estructuras y de vocabulario que activan la corrección a la hora de hablar y actividades de temas de la actualidad más rabiosa que activan la fluidez. 

Si en cada clase se activan estos tres mecanismos mediante actividades amenas y ritmo dinámico, conseguimos mejorar más rápido nuestra producción lingüística. 

 
  1. El ritmo de la clase es de una importancia crucial a la hora de mantener viva la llama del aprendizaje

 

La teoría de la lingüística aplicada presta poca o nula atención a este elemento clave de la clase. El ritmo en la clase de idiomas, como en la ejecución de una obra musical, incide directamente en la percepción armónica del receptor.

Un ritmo dinámico de ejecución de actividades permite que el alumno tenga una experiencia rica y motivadora en cada clase, sin ningún atisbo de aburrimiento o falta de motivación.

Cualquier buen sistema que se precie como tal, tiene que conseguir sacar los elementos no comunicativos del formato de la clase, tales como ejercicios de rellenar huecos, leer largos textos perdiéndole el hilo a la historia, copiar palabras que nunca nos acordamos de revisar, etc. 

En su lugar tenemos que conseguir que los contenidos se activen con un  ritmo dinámico y un aprovechamiento al 100% del tiempo de la clase, optando por la práctica activa de cada componente de la misma. 

 
  1. Una clase de inglés no es tal si no se da solamente en inglés 

 

Si bien las teorías modernas descartan el uso de la lengua materna en el aula, son muchos los docentes que aún recurren a la explicación en ella o a la traducción por aquello de que es más rápido. 

Sin embargo, coincidiremos que estas dos experiencias, la de una clase impartida completamente en la lengua meta y una clase impartida a medias en la lengua meta, obtienen resultados bien distintos. 

 

Toda lengua se puede aprender con los mecanismos propios de la lengua meta y toda lengua se puede enseñar sin necesidad de recurrir a la traducción o explicación en lengua materna. 

De la destreza de un profesor depende que esto se consiga de manera fluida y gradual, pero también es algo que un profesor puede llegar a dominar con la correcta formación y ayudado de un sistema que le proporcione todos los pasos que tiene que dar. 

 

Estas siete palancas se han encapsulado en una aplicación para que profesores y alumnos tengan el mejor aliado en el objetivo común de acelerar el aprendizaje. Oxinity pone a disposición de cada profesor de idiomas y de cada alumno su sistema que, al incorporar big data, consigue resultados espectaculares en poco tiempo y con un alto nivel de satisfacción tras la experiencia docente. 

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